La San Silvestre valenciana está obligada a reinventarse como lo han hecho numerosas pruebas en los últimos años en la capital del Turia. La explosión popular del deporte de la carrera a pie y el fenómeno festivo de despedir el año corriendo, disfrazados como es costumbre, desbordó a los organizadores y a su previsión de 15.000 corredores, la misma cifra de dorsales que se repartieron gratuitamente y que llevaban agotados desde hace días.